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Capítulos del libro de Esdras en el Antiguo Testamento de la Biblia

 
 

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LA BIBLIA - Antiguo Testamento - Esdras

 

 

 

Esdras, libro bíblico del Antiguo Testamento, que en la Biblia católica se encuentra ubicado entre II Crónicas y Nehemías. Originalmente formaba con este último una sola obra.
La tradición atribuye la autoría del libro al propio Esdras, aunque esta teoría no puede comprobarse por medios técnicos. Es casi seguro que en su origen haya sido escrito por la misma mano que Nehemías, aunque cambios de orden, adiciones y sustracciones han desordenado a ambos libros de tal modo que este aserto es también muy difícil de demostrar.

Puede ser que Esdras y Nehemías hayan escrito el libro entero ("Esdras y Nehemías") en conjunto. Admitiendo esto, parece que el "coordinador de redacción" fue el mismo Nehemías y se lo reputa responsable del libro completo, con correcciones y adiciones atribuidas a su colega Esdras. Sí se sabe que el ordenamiento, revisión y corrección del texto ocurrieron en tiempos posteriores a la redacción del libro.

Si en verdad el autor fue Nehemías, entonces el libro fue redactado entre 431 y 430 a. C., cuando el hombre real había regresado por segunda vez a Jerusalén después de su visita a Persia.

Nehemías es un personaje bíblico, considerado por algunos exégetas autor del libro que lleva su nombre. Perteneció probablemente a la tribu de Judá, y su familia debe haber sido natural de Jerusalén. Vivió durante la dominación persa de Judea, y fue copero del rey Artajerjes I, de quien obtuvo permiso para gobernar el país hebreo a fin de solucionar el grave estado del culto. Completó las obras del escriba Esdras antes de regresar a prestar servicio en la corte persa.
Como queda dicho, I Crónicas, II Crónicas, Esdras y Nehemías constituyen una unidad temática. El autor de los dos primeros no corresponde con el o los de los dos últimos, aunque sí pertenecían a la misma escuela literaria y casi con seguridad formaban parte del personal de servicio del Templo.

Concretamente, Esdras y Nehemías relatan los hechos acaecidos en un siglo entero, desde 538 a. C. (decreto de Ciro el Grande) hasta el fin de la actividad de Nehemías (432).

La parte que corresponde a Esdras trata especialmente de la reconstrucción del Templo (Esd. 1-6) y de la organización legal del judaísmo (Esd. 7-10).

A pesar de la prolijidad de ambos libros y el largo período que ocupan, no contienen ni la más mínima mención al lapso comprendido entre 516 y 448 a.C.

Este libro concluye la parte de narración histórica estricta del Antiguo Testamento, si es que no se considera al libro de Ester en esta sección. El profeta Malaquías fue posiblemente contemporáneo de Nehemías y Esdras.

El valor histórico de Esdras es innegable. El autor es un historiador competente y honesto en lo que respecta a la historia de su pueblo, y las fuentes en que echó mano continúan siendo válidas en la actualidad. Si bien tergiversa ligeramente ciertos acontecimientos, ello se debe a su evidente adscripción al partido de los davídicos, pero ello no quita la certeza con que elabora un retrato histórico del período considerado.

Como empleado del Templo de Jerusalén, el autor de Esdras intenta demostrar que la única forma lógica de gobierno para Israel es la teocracia.

Sigue, por tanto, el canon conocido como "Historia deuteronómica" —que ya estaba terminado cuando él comienza a componer Esdras—, formado por los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, I y II Samuel y I y II Reyes.

Esdras pretende perfeccionar y profundizar en la historia deuteronómica subrayando los designios y actividades de Dios en los sucesos que narra. Así, convierte a David en la figura más importante de toda la Biblia, porque lo considera el perfeccionador de las leyes del legislador Moisés.

Deja el autor sin efecto las distinciones raciales y religiosas entre Israel y las tribus del norte, a las que llama en conjunto con un único nombre ("Israel") para simbolizar con ello la unidad davídica y mesiánica, y remarca la homogeneidad lingüística, histórica y cultural que cohesiona al pueblo de Dios.

Los aspectos señalados son especialmente visibles en Esd. 1:5, 4:1 y 10:2.

Esdras, como Nehemías, es un libro mesiánico, y por lo tanto sigue a los reformadores religiosos judíos que entendían que Dios propone un nuevo paso hacia el Mesías.

Ninguno de los protagonistas conseguirá restaurar a la Casa real de David, pero se hace evidente que van en la dirección correcta. La autonomía política judía se ha perdido, porque los personajes son fervientes judíos pero también funcionarios leales a sus jefes persas.

Aquellos que han sido liberados por Ciro de Babilonia donde estaban cautivos, se aglutinan ahora alrededor del Templo y adoptan una actitud aislacionista y legalista. Existe el peligro de caer en el esoterismo, pero los profetas mantendrán el orden y la esperanza

Se observa en Esdras un radical ascenso intelectual del pueblo hebreo: mientras los perezosos y mediocres se quejan de la difícil situación, la nobleza judía se acercará a Dios, se abrirán muchas sinagogas, escuelas de escribas que siguen las enseñanzas de los profetas Ezequiel y Esdras y el Sanedrín o consejo de ancianos establecerá una evolucionada reforma judicial.

Es, desde todo punto de vista, el canto de gloria y unidad de un pueblo que se había visto al borde de la aniquilación por el Helenismo.

 

 

   
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